Una vecina relata la experiencia de vivir un corte de luz a la madrugada, describiendo la sensación de temor y la completa oscuridad que la invadió al momento del apagón.
La falta de suministro eléctrico generó un susto inicial, llevándola a prender velas y a sentirse desorientada ante la repentina ausencia de energía. A pesar del susto, la noche transcurrió sin mayores incidentes, pero la experiencia dejó una marca de alerta ante la fragilidad del servicio.