Turistas relatan momentos de terror durante las réplicas del terremoto en Nepal. Tras el sismo inicial, la incertidumbre se apoderó de los afectados, quienes buscaban refugio en medio de edificios colapsados y la constante amenaza de nuevos temblores.
Muchos decidieron dormir a la intemperie, a pesar de la lluvia, mientras otros improvisaban refugios con mesas y sillas. La ciudad de Durbar Square se convirtió en un escenario de destrucción, con edificios emblemáticos agrietados y la constante preocupación por derrumbes.
Los testimonios describen el miedo a ser aplastados por los escombros y la desesperación por encontrar un lugar seguro. La experiencia de una réplica particularmente fuerte generó pánico, obligando a correr por calles estrechas mientras estructuras aledañas colapsaban.
En medio del caos, la solidaridad emergió. Los grupos de turistas se apoyaron mutuamente, compartiendo alimentos y brindando consuelo. A pesar del horror, la esperanza de sobrevivir y la conexión humana se volvieron fundamentales.
El relato también incluye la descripción de los rituales funerarios en Tamandú, donde la muerte es vista como un retorno a Dios. A pesar de la devastación, las ceremonias se llevaban a cabo, mostrando la resiliencia cultural ante la tragedia.