Los turistas relatan la angustia vivida en Nepal tras el terremoto, con constantes réplicas que sembraban incertidumbre y miedo. La ciudad se encontraba convulsionada y destruida, con edificios colapsados y personas atrapadas.
Los testimonios describen la búsqueda de refugio, la dificultad para encontrar seguridad y la sensación de vulnerabilidad ante la inminente caída de estructuras. La prioridad era la supervivencia y la protección ante los continuos temblores.
Se narra la experiencia de caminar por calles estrechas rodeadas de edificios agrietados, con el temor a derrumbes inminentes. La percepción del movimiento del suelo durante las réplicas era aterradora, generando una desesperación por encontrar un lugar seguro.