La psicóloga Alejandra Aguada analizó la baja en la natalidad, señalando un cambio de paradigma en la decisión de ser padres.
Las nuevas generaciones ya no sienten la presión social de tener hijos y, por el contrario, experimentan "terror" y "miedo" a sacrificar sus vidas y autorrealización.
Aguada vinculó esta tendencia con la fragilidad de los vínculos humanos actuales y el creciente individualismo, exacerbado por la tecnología y las redes sociales.
La especialista también mencionó la influencia de la cultura del entretenimiento, que promueve la libertad individual y el placer inmediato, desincentivando la construcción de lazos profundos y duraderos.