Se retoma la idea de preparar una pascualina clásica, con múltiples capas de masa y abundante huevo. Se compara con la receta de Doña Petrona, que utiliza una gran cantidad de ingredientes.
Se discute la cantidad de capas de masa y si estas se superponen o se alternan. Se menciona la preferencia por dejar las puntas de los panqueques crocantes y la idea de gratunar la pascualina con azúcar en el horno, lo que resulta muy sabroso.