La parábola de los talentos ilustra el principio de que la medida con la que damos es la misma con la que recibiremos. Un hombre reparte sus bienes a sus siervos para que los inviertan y multipliquen. Quienes invirtieron sus talentos (cinco y dos) los multiplicaron y conservaron sus ganancias. Quien recibió uno, lo escondió y le fue quitado todo.
Jesús enfatiza que recibiremos en la misma proporción en que dimos. El que dio cinco, invirtió cinco y se quedó con cinco. La medida con la que damos determinará la medida con la que seremos medidos por el Señor.
Se ilustra con una bolsa de maíz y una cuchara: damos escasamente esperando recibir abundantemente. El mensaje es claro: con la misma medida con la que damos, Dios nos dará. Se invita a reflexionar sobre cómo estamos dando y recibiendo.