Se realiza una oración pidiendo la intervención divina para sanar, liberar y bendecir a las personas que enfrentan enfermedades, maldiciones y pensamientos de suicidio.
Se consagra agua, la cual será bebida y aplicada en zonas afectadas por heridas, tumores o quistes, creyendo que Dios obrará el milagro. Se pide que el hogar y la familia sean bendecidos, y que todo lo dañado sea restaurado en el nombre de Jesús.