Se analizó en "Otro día perdido" el gran cambio que la tecnología está generando en la industria del entretenimiento y la forma en que consumimos contenido audiovisual.
Se planteó la pregunta sobre qué es lo que realmente nos queda de todo este consumo masivo, y se sugirió que lo que perdura es lo vivido, lo analógico. Se mencionó que estudiar o leer en papel deja una marca diferente a hacerlo en dispositivos electrónicos. A pesar de que estos cambios tecnológicos son innegables y están sucediendo, se cuestiona si representan un avance para la humanidad.