La inteligencia artificial está revolucionando la industria del entretenimiento, permitiendo la creación de contenido como videos pornográficos con actrices no reales (deepfakes) y su uso en Hollywood para diversas producciones.
Esto plantea importantes debates sobre la regularización, la protección de los derechos de imagen y voz de los actores, y la necesidad de que los consumidores reflexionen sobre el consumo de contenido generado por IA.