Estados Unidos inauguró un nuevo consulado en Nuuk, Groenlandia, generando protestas de cientos de personas que rechazan la creciente influencia de Washington en la isla ártica. Los manifestantes portaron banderas y carteles como "Estados Unidos, deténganlo" y "Groenlandia pertenece a los groenlandeses".
La apertura del consulado, que reemplaza una antigua cabaña, se realizó con la ausencia del primer ministro local y otros políticos, quienes declinaron asistir. La protesta refleja el descontento ante el interés de EE. UU. en controlar este territorio danés, estratégico por su ubicación y recursos.