La Paz, Bolivia, muestra un ritmo normal en el centro histórico, a pesar de que el día anterior fue de furia, con detenidos y saqueos. Las manifestaciones, que provienen de El Alto, una ciudad concurrida y organizada, buscan llegar a la Plaza Murillo, donde se encuentra el Palacio Presidencial.
Los manifestantes, compuestos por campesinos y obreros, reclaman el cumplimiento de promesas electorales por parte del gobierno y exigen la renuncia del presidente. Si bien algunos ciudadanos de La Paz se muestran acostumbrados a la conflictividad social, otros expresan preocupación por el desabastecimiento y el aumento de precios.
La prensa local refleja diferentes posturas: algunos diarios apuntan a Evo Morales como instigador de las protestas, mientras que otros destacan la problemática económica y el posible desabastecimiento. A pesar de los bloqueos, se observa un intento de reabastecimiento de combustible en algunas gasolineras.
La economía informal es predominante en la ciudad, con regateo en taxis y comercios. El alto costo de vida, especialmente en alimentos como el pollo, genera descontento. Los testimonios de los ciudadanos reflejan la difícil situación económica y la esperanza de un diálogo para resolver la crisis política.