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Dios no es un Dios de desorden: La importancia de la organización divina y humana

Tensión: intercambio (30°)

El predicador explicó que tras la caída de Satanás y sus ángeles, la Tierra quedó desordenada y vacía. Ante esta situación, Dios intervino para poner orden antes de crear al ser humano.

Se enfatizó que la humanidad y la creación no pueden funcionar en el desorden, y que Dios estableció la separación entre la luz y la oscuridad como primer paso. Se citó la Primera Epístola a los Corintios para afirmar que Dios no es un Dios de desorden y que todo debe hacerse con orden para que funcione correctamente.

Se advirtió que el desorden no proviene de Dios y que atrae maldición, afectando a la familia, el matrimonio, el ministerio y la iglesia. La falta de orden impide la bendición, mientras que su presencia la atrae.

Se mencionó el caso de Ananías y Zafira en Hechos 5, donde Pedro confrontó su desorden porque ponía en riesgo la presencia de Dios en la congregación. Se destacó que la iniciativa de poner orden en la iglesia fue de Pedro, no de Dios directamente, y que Dios lo apoyó al eliminar a los irreverentes. Se señaló que el pastor es el Espíritu Santo y que debemos ser colaboradores en mantener el orden.