La escena se desarrolla en el patio de la casa de Diego Armando Maradona en Fiorito, donde funciona un comedor comunitario. La fila de personas esperando recibir un plato de comida es extensa, reflejando la magnitud de la crisis social y económica.
Los testimonios de los asistentes son desgarradores. Un hombre relata que tiene que juntar latitas en la capital para sobrevivir, mientras que otro menciona que, a pesar de trabajar, el dinero no le alcanza y a veces come pan duro. La situación se agrava para quienes tienen familiares a cargo y carecen de recursos básicos.
Se critica duramente al gobierno actual, calificándolo de "perverso" y "malo", y se lamenta que la historia de pobreza y crisis económica parezca repetirse una y otra vez en Argentina.