La gente hace fila en el Mercado Central para recibir los productos donados por Lolo, a pesar de tener trabajo. Muchos comentan que sus ingresos no les alcanzan y se ven obligados a buscar sustento adicional.
Se observa que varias personas tienen dos trabajos o realizan actividades complementarias, como ser Uber o vender productos, para poder subsistir. La necesidad de recurrir a estas donaciones evidencia la difícil situación económica que atraviesan.