A pesar de la militarización del centro de La Paz, se observa cierta actividad comercial. El shopping está abierto, pero la mayoría de los locales permanecen cerrados debido al temor a los disturbios y saqueos ocurridos previamente. El personal de seguridad tiene órdenes de cerrar el shopping si la situación se agrava con la llegada de manifestantes.
Se relata la experiencia de personas que quedaron encerradas en el shopping durante incidentes anteriores, describiendo la situación como "jodida" y un "campo de batalla" debido a los gases lacrimógenos. La presencia de personal de seguridad indica que se mantendrán alertas y cerrarán ante cualquier indicio de disturbios mayores.