La situación de desabastecimiento en Bolivia se agrava, con personas haciendo largas filas para cargar combustible y llevándolo en bidones. Se implementó un sistema de registro con DNI y un sello en la muñeca para controlar la venta de hasta 120 litros mensuales por persona, con compromiso de no reventa.
La crisis de desabastecimiento se remonta a la época de Evo Morales y continúa en la actual gestión de Arce, generando dificultades para la población que lucha por conseguir productos básicos.