Las protestas se extienden por Bolivia, con cortes de ruta en Santa Cruz y Cochabamba que paralizan el país. En La Paz, gremios mineros, empleados de transporte y productores agropecuarios se manifiestan, muchos pidiendo la renuncia del presidente. Otra parte de la población, afectada por el hambre y el desabastecimiento, también reclama cambios urgentes.
La situación genera inseguridad y dificulta el acceso a productos básicos. Los manifestantes reclaman seguridad y soluciones inmediatas a la crisis económica y social que atraviesa el país. La tensión es palpable, y existe el temor a que la violencia escale.