Vecinos y familiares expresan su profunda preocupación y desconfianza ante el accionar de las clínicas investigadas, exigiendo su clausura.
Alejo, un vecino, relata que su suegro y cuñada debían atenderse en el lugar y temen por la validez de la medicación y la atención recibida.
La falta de control estatal ha generado una pérdida total de confianza en el sistema de salud, dejando a la gente con la duda sobre quiénes son los profesionales y qué atención es realmente válida.