Se reitera la polémica jugada en el partido de Boca Juniors donde se reclamó un penal por mano de Romero. El árbitro y el VAR decidieron no sancionar la acción, a pesar de que el jugador tenía el brazo extendido.
La decisión generó un fuerte enojo en todo el equipo de Boca, incluyendo a Merentiel, el técnico y Paredes, quienes consideraron que era una clara oportunidad de sumar de a tres en el final.