El arbitraje en el partido de Boca generó gran controversia, especialmente por dos jugadas clave que involucraron al VAR.
En la primera, se cobró una supuesta mano de Delgado, aunque se argumenta que no hubo intencionalidad ni expansión del brazo según el reglamento. Posteriormente, se anuló un gol a Boca por un supuesto empujón al delantero.
La segunda jugada polémica fue una mano de Lucas Romero, que el VAR tampoco sancionó, a pesar de que se consideró una clara infracción. Los comentaristas expresaron su frustración por la inconsistencia en los criterios arbitrales, sugiriendo que la tecnología del VAR no se está utilizando de manera efectiva y que las interpretaciones individuales de los árbitros generan confusión y desconfianza, llegando a plantear la posibilidad de que los partidos estuvieran arreglados.