En Misiones, más de 150 familias se encuentran en la calle tras el cierre de un importante cerradero. El número de puestos de trabajo perdidos ya asciende a 1500 en la región. El cronista relata la desesperación de los trabajadores, quienes llevan años en la empresa y ahora se ven "afuera con una mano atrás y otra adelante".
Uno de los empleados, con 15 años de antigüedad y 12 blanqueado, expresa su angustia por tener que sacar a sus hijos de la escuela privada y por las deudas acumuladas debido a los pagos irregulares de la empresa, que además les adeuda aportes. La incertidumbre sobre el futuro es total, ya que en un pueblo pequeño como Azara no hay otras oportunidades laborales. Algunos trabajadores mencionan haber sufrido estados depresivos y pensamientos suicidas ante la grave situación, mientras que otros reclaman por compañeros que trabajaron años "en negro" sin aportes y que ahora tampoco reciben lo adeudado.
La empresa está rematando su maquinaria para poder pagar a los trabajadores, pero estos se organizan para evitar que se lleven lo poco que queda, exigiendo garantías de cobro. La situación es crítica, con el cierre inminente de otro cerradero cercano, dejando a la comunidad al borde de la desolación. Los trabajadores evalúan la posibilidad de emigrar a ciudades más grandes como Buenos Aires o Rosario, pero la falta de capital para el traslado y la adaptación se suma a su desesperación.