En Azara, Misiones, un aserradero con 130 empleados cerró sus puertas, generando angustia y preocupación entre los trabajadores. El delegado gremial, Agustín Baez, denunció una "mala administración" por parte del empresario Lorenzo y la sustracción de maquinaria mientras los empleados estaban de vacaciones.
Los trabajadores, algunos con más de 25 años de antigüedad, temen por su futuro laboral y la imposibilidad de conseguir empleo a su edad. Denuncian que la empresa adeudaba salarios y aportes, y que el empresario se prepara para presentar quiebra.
El sindicato acompaña a los despedidos, quienes expresaron su desesperación, llegando a considerar medidas extremas. La situación afecta a toda la localidad, cuya economía depende en gran medida de la actividad del aserradero.