La Paz amanece en tensión con 45 bloqueos activos en el país. Los sectores opositores anunciaron movilizaciones hacia la Plaza Murillo, centro del poder político boliviano.
El gobierno de Rodrigo Paz descartó, por el momento, decretar estado de sitio, aunque mantiene la opción. El presidente recibió el aval de Estados Unidos, que denunció un intento de golpe de Estado y convocó a la región a apoyar a Paz.
La crisis se agrava por el descontento social ante el aumento de precios, especialmente en alimentos básicos como el pollo, y la polémica por la compra de "gasolina basura". Sectores de clase media que apoyaron a Paz comienzan a retirarle su respaldo.
La situación económica es crítica, con salarios bajos y un aumento del costo de vida que genera malestar. La detención de Evo Morales, prófugo y con pedido judicial, es vista como un factor clave para la estabilidad del gobierno de Paz.