La situación en Bolivia se torna cada vez más crítica con 22 bloqueos totales, 18 de ellos en La Paz, generando escasez de alimentos y jornadas violentas. El Departamento de Estado de EE.UU. calificó los eventos como un "golpe de estado en marcha".
A pesar del respaldo internacional que se espera con la visita de embajadores de la OEA, el canciller boliviano, Fernando Aramayo, condicionó el diálogo a la liberación de las calles. El oficialismo afirma que Rodrigo Paz no renunciará, mientras la tensión social aumenta y no se prevé una mejora en las próximas horas.