Irán mantiene un férreo control sobre el Estrecho de Hormuz, cobrando aranceles a los pocos buques que transitan la vía alternativa. A pesar del bloqueo estadounidense, la Guardia Revolucionaria iraní advierte a Estados Unidos e Israel sobre posibles represalias, incluyendo la expansión de la respuesta más allá de la región si son atacados.
La tensión se agrava con la amenaza de Irán de desplegar toda su capacidad militar, lo que ha generado psicosis internacional, como se evidenció con un incidente en Wall Street. Las advertencias de extender la respuesta iraní a objetivos estadounidenses e israelíes a nivel mundial aumentan la preocupación global.