Se cuestiona la naturaleza política de las acciones de Evo Morales, sugiriendo que tienen más olor a golpismo que a política democrática. Se señala que la pobreza en Bolivia es un problema histórico, y que sectores vinculados a Evo Morales agitan a la gente, a veces mediante dinero o sanciones, para organizar manifestaciones.
Se distingue entre las protestas legítimas por la falta de alimentos y las acciones orquestadas por grupos políticos que buscan desestabilizar el gobierno de Rodrigo Paz. Se advierte que Evo Morales busca tumbar al gobierno actual para garantizar su impunidad.