Estados Unidos ha expresado su preocupación por la situación en Bolivia, calificándola como un intento de golpe de Estado financiado por una alianza entre política y crimen organizado en la región. El subsecretario de Estado, Cristo Ferlandó, denunció esta desestabilización del gobierno de Rodrigo Paz.
Por otro lado, grupos vinculados a Evo Morales acusan a Estados Unidos de proveer recursos al gobierno de Paz para reprimir a la población. La guerra de declaraciones se intensifica, con acusaciones mutuas sobre el financiamiento y la naturaleza de las protestas en Bolivia.