En Bolivia se viven momentos de tensión social con movilizaciones a nivel nacional. La consigna principal es la renuncia del presidente Rodrigo Paz y su gobierno, ante la escasez de carne, azúcar y la falta de trabajo.
Los manifestantes expresan su descontento con la política económica del gobierno, y aunque algunos apoyaron a Paz en las elecciones creyendo que cambiaría el país, hoy se encuentran en una situación de pobreza similar a la que Argentina atravesó. Se señala al expresidente Evo Morales como posible instigador de las protestas, buscando desestabilizar la democracia.
La situación se agrava por la crisis económica, la falta de dólares en el Banco Central, el cierre de sucursales bancarias y despidos masivos. La caída en la producción de gas, principal recurso de exportación de Bolivia, ha llevado a la escasez de combustible y a un aumento generalizado de precios, afectando gravemente la cadena alimentaria.