El sistema de reparto de poder en Chipre colapsó desde sus inicios, deteriorándose las relaciones entre las comunidades y extendiéndose la violencia étnica. Los turcochipriotas huyeron en masa en busca de seguridad.
Los primeros cascos azules de la ONU llegaron a la isla en 1964 y permanecen hasta hoy. El colapso del sistema de reparto dejó a los turcochipriotas fuera del gobierno, con los grecochipriotas asumiendo el control en solitario.