La situación en La Paz, Bolivia, se torna cada vez más crítica debido a los bloqueos y protestas que afectan gravemente el abastecimiento de productos básicos. Ciudadanos reportan dificultades extremas para conseguir alimentos, con precios triplicados o cuadruplicados en los mercados.
Las protestas, vinculadas a Evo Morales, generan caos y violencia, con denuncias de saqueos y agresiones. La población se siente sitiada y privada de derechos fundamentales, exigiendo al presidente decisiones firmes contra los manifestantes, a quienes tildan de "criminales".
El combustible de baja calidad es otro problema, causando daños a vehículos sin que el gobierno ofrezca resarcimiento. La incertidumbre sobre la disponibilidad de suministros es constante, y la jornada se alarga en filas interminables para conseguir lo esencial.