La tensión se apoderaba de la situación en González Catán, donde una clínica investigada por fraude, denominada Argentina Salud, era blanco de la furia de los damnificados. Mientras la policía intentaba controlar la escena, personas enfurecidas arrojaban piedras contra el edificio, exigiendo justicia. Se reportó que las ambulancias de la clínica circulaban sin patentes y sin habilitación, sumando a la indignación general.
Los vecinos y víctimas señalaban que la clínica operaba de forma irregular, con sospechas de emisión de certificados médicos falsos y tratamientos inadecuados. La investigación policial se centraba en el robo de sellos médicos y la posible implicación de la clínica en actividades ilícitas.