Se realizó un gran operativo policial en una clínica de González Catán, donde se descubrió que los médicos atendían con matrículas falsas. La investigación reveló la existencia de ambulancias secuestradas con patentes adulteradas, las cuales eran utilizadas para traslados de pacientes.
Según los informes, la clínica funcionaba de manera irregular y sin habilitación, poniendo en riesgo la salud de los pacientes. Se encontraron sellos médicos truchos, documentación falsa y armas durante los allanamientos.