La situación en el tren Belgrano Norte se agrava con una nueva reducción en las frecuencias, que ahora operan cada 15 o 20 minutos. Esto provoca que los pasajeros viajen colgados de las formaciones, con los pies por debajo del nivel del andén, representando un grave peligro.
Los usuarios denuncian que, a pesar de pagar más por el servicio, la calidad del mismo ha disminuido drásticamente, generando incertidumbre y dificultades para llegar al trabajo a tiempo. La situación se ha vuelto una odisea diaria para los trabajadores que dependen de este medio de transporte privatizado.