La cafeína actúa bloqueando la adenosina, un compuesto que ralentiza la actividad de neurotransmisores clave como la dopamina y la acetilcolina, los cuales disminuyen con el envejecimiento y en patologías como el Alzheimer.
Quienes consumen la dosis diaria recomendada de café presentan menor acumulación de placas amiloides en el cerebro y niveles más bajos de deterioro cognitivo subjetivo. El estudio no halló efecto protector en el café descafeinado.