El canciller boliviano, Fernando Aramayo, denunció ante la OEA que el país enfrenta hechos que amenazan gravemente el orden democrático y la institucionalidad. Advirtió que las manifestaciones buscan generar desestabilización y debilitamiento del gobierno.
En este contexto de tensiones diplomáticas, Bolivia declaró persona no grata y expulsó a la embajadora de Colombia, Elizabeth García. Esta medida se tomó luego de que el presidente colombiano, Gustavo Petro, expresara reiteradamente su apoyo a las protestas contra el presidente Rodrigo Paz.
La situación en Bolivia evidencia la profunda fractura política en América Latina, con diferentes naciones tomando posicionamiento respecto a los conflictos internos de otros países.