Se intensifican las protestas en Bolivia contra el presidente Rodrigo Paz, a quien acusan de haber convertido al país en un "narcoestado" en menos de seis meses.
Los manifestantes, muchos de los cuales votaron por Paz y su vicepresidente, rechazan el diálogo propuesto por el mandatario y exigen su renuncia. Denuncian represión, detenciones arbitrarias, aumento de precios y falta de trabajo.
Se cuestiona la ayuda humanitaria enviada desde Argentina, la cual, según los testimonios, no ha llegado y en su lugar se estarían enviando gases lacrimógenos y equipamiento policial. Además, se denuncia la quema de banderas que representan a las 36 nacionalidades bolivianas.
Las bases sociales y organizaciones exigen la renuncia de Paz, advirtiendo que no se detendrán y que no se dejarán "vender". La situación se agrava con la posibilidad de una masiva movilización mañana, incluyendo a los obreros mineros.