La compleja relación de Frida Kahlo con Diego Rivera estuvo marcada por el amor, la pasión por el arte y la infidelidad mutua, incluyendo un romance de Rivera con la hermana de Frida, Cristina.
A pesar de las crisis, el vínculo entre Frida y Diego se mantuvo, unido también por su compromiso político con la revolución socialista y los derechos de los trabajadores. Acogieron al exiliado ruso León Trotsky en su Casa Azul, con quien se rumorea que Frida tuvo una aventura.
Frida Kahlo representaba su país y su cultura a través de su arte, sus convicciones y su vestimenta, adoptando los trajes tradicionales de las mujeres tehuánicas de México.