El caso de Diego Fernández Lima, desaparecido en 1984, sigue resonando con fuerza. Su hermano Javier lucha incansablemente por justicia y por la aprobación de la "Ley Diego", que busca evitar la prescripción de delitos de esta índole.
La búsqueda de la verdad ha sido un camino doloroso para la familia, marcada por la muerte del padre sin haber encontrado respuestas y la avanzada edad de la madre. El caso, que se reavivó con el hallazgo de restos óseos en una propiedad vinculada a Gustavo Cerati, pone de manifiesto la impunidad y la necesidad de que los culpables sean castigados.
La fiscalía busca nuevas pruebas en la casa de Villa Ortúzar, ya que se sospecha que podría haber más cuerpos o evidencias relacionadas con el crimen. La esperanza reside en que se esclarezcan los hechos y se haga justicia, tanto para Diego como para otras víctimas de crímenes impunes.