Se otorga una "tarjeta amarilla" a Luis D'Elía por haber llamado "gagá" a Cristina Kirchner, lo cual es repudiado por considerarse una falta de respeto.
Se critica la concepción de Máximo Kirchner sobre ser el "heredero natural" del kirchnerismo, calificándola de "torpeza política" y "estupidez".
Se menciona que Cristina Kirchner no querría un candidato a presidente, y se ironiza sobre el "excelente clima laboral" en el kirchnerismo.