Se profundiza la investigación sobre una banda que operaba centros médicos "truchos", liderada por Rubén Santanceri y su pareja Noelia Luna, quien se hacía pasar por médica utilizando la identidad de profesionales reales.
La médica Romina Neira denunció que utilizaban su nombre y matrícula para sellar recetas y certificados falsos. La banda utilizaba sellos de goma de más de 50 profesionales, lo que evidencia una sofisticada operatoria para eludir controles.
El fiscal Fernando Garate lidera la causa por asociación ilícita, y se investigan posibles casos de mala praxis y homicidio, sumado al uso de ambulancias no habilitadas y farmacias clandestinas.