La Policía Federal irrumpió en una clínica clandestina denominada "Argentina Salud" y secuestró documentación y sellos, tras una denuncia realizada por una médica que detectó que sus sellos y recetas habían sido adulterados.
La profesional se percató de la falsificación cuando le llegaron consultas sobre certificados que ella no había emitido. La investigación reveló que al menos 50 médicos habrían sido víctimas de la falsificación de sus sellos y recetas, que eran utilizadas en esta clínica trucha.
Los pacientes, muchos de ellos trabajadores con obra social que buscaban atención rápida, pagaban sumas de dinero (hasta 40 mil pesos) por estudios y tratamientos que resultaron ser fraudulentos. Se reportó un caso donde a un paciente le colocaron un cartón en lugar de un yeso.
El operativo se inició a raíz de la denuncia de la médica Neira Robina, quien actuó de forma independiente ante la falta de inspecciones por parte de las autoridades sanitarias. La clínica funcionaba hace al menos cinco años en cuatro sedes importantes, ofreciendo una amplia gama de especialidades médicas y estudios.