Un joven de 24 años con una tecnicatura en química enfrenta serias dificultades para acceder a un trabajo formal y lograr la independencia económica. A pesar de tener estudios, lleva un año sin conseguir empleo estable, lo que lo obliga a depender de la ayuda de sus padres.
La situación laboral es precaria, con muchos amigos buscando trabajo sin éxito o aceptando empleos informales o con largas jornadas que dificultan o impiden continuar con los estudios. El alto costo de los alquileres, que superan las 500.000 pesos, hace imposible para los jóvenes independizarse a pesar de tener 24 años.
Se cuestiona la narrativa oficial sobre la falta de búsqueda de empleo, ya que el joven asegura que hay muchos amigos buscando trabajo formalmente y no lo consiguen. La perspectiva de futuro es incierta, con el temor de que la realidad actual signifique que muchos jóvenes deban abandonar sus estudios para priorizar la subsistencia.