La crisis energética en India, exacerbada por la prolongación del conflicto en Medio Oriente, está afectando al país. El primer ministro Narendra Modi ha instado a la población a reducir el consumo de combustible y limitar desplazamientos. Esta medida de austeridad se debe al impacto económico de la guerra en Irán y la subida global de los precios.
India, uno de los mayores importadores de oro del mundo, gastó más de 72 mil millones de dólares en importaciones de este metal el año pasado. Ante la presión sobre las reservas de dólares y la devaluación de la rupia, el gobierno incrementó los impuestos a la importación de oro del 6% al 15% para intentar frenar las compras.