La crisis energética en India, exacerbada por la guerra en Irán y la subida global de precios, ha llevado al primer ministro Narendra Modi a instar a la población a reducir el consumo de combustible y limitar desplazamientos.
India importa casi el 90% del petróleo que consume, lo que la hace vulnerable a las fluctuaciones del mercado internacional. El gobierno ha aumentado los impuestos a la importación de oro, pasando del 6 al 15%, para intentar frenar las compras y aliviar la presión sobre las reservas de dólares y la depreciación de la rupia.