Existe una profunda división política en Bolivia, evidenciada en la pelea entre el presidente Rodrigo Paz y el vicepresidente Elman Lara. La tensión es tal que Paz ha llegado a emitir un decreto para evitar que Lara asuma la presidencia en caso de un viaje al exterior, temiendo un "golpe de estado".
Esta disputa interna se suma a las protestas sociales y bloqueos que paralizan el país, reflejando la inestabilidad y el conflicto latente dentro del gobierno boliviano apenas seis meses después de asumir funciones.