Un joven estudiante relata las dificultades para llegar a fin de mes con un salario inferior a 400.000 pesos, a pesar de trabajar cuatro horas diarias y tener que realizar "rebusques" o changas para complementar sus ingresos.
El estudiante, que vive en Zona Sur y viaja diariamente, cuestiona los discursos oficiales sobre la inflación, ya que percibe aumentos constantes en todos los rubros. La falta de trabajo formal y la precariedad laboral son una constante entre sus compañeros, muchos de los cuales buscan empleo sin éxito.
La situación se agrava por los altos costos de alquiler, que impiden a los jóvenes independizarse a pesar de tener estudios y trabajar. La entrevista con María Laura Santillán pone de relieve la compleja realidad de la juventud argentina, enfrentada a un panorama económico desalentador.