Se analiza la inflación mayorista, su duplicación respecto a la inflación general, y la influencia del conflicto en Medio Oriente y la suba del petróleo.
Se cuestiona el plan antiinflacionario del gobierno ante shocks externos y la suba de combustibles, y se prevé una caída del poder adquisitivo del salario.
Se debate si la inflación mayorista es un indicador confiable y si el gobierno debería festejar su baja temporal.