El debate sobre la situación económica se intensifica, con comparaciones entre la gestión actual y la anterior. Mientras algunos argumentan que la macroeconomía mejora, la realidad microeconómica y el poder adquisitivo de los salarios siguen siendo un punto crítico.
Se cuestiona si la estrategia de mantener los salarios bajos frente a la inflación es una política deliberada para controlar los precios o si, por el contrario, perjudica a los trabajadores. La comparación con la gestión de Alberto Fernández, calificada como "un desastre" en materia salarial, añade leña al fuego, aunque se reconoce que tampoco entonces se llegaba a fin de mes con facilidad.
La política de la Secretaría de Trabajo apunta a permitir aumentos salariales bajos para evitar el quiebre de las PyMEs, pero esto genera un atraso significativo que impacta directamente en la capacidad de los trabajadores para cubrir sus necesidades básicas.