Karina relata su experiencia al llevar a su madre a una clínica clandestina donde le diagnosticaron erróneamente un problema cardíaco y le recetaron medicación innecesaria, cobrando una consulta de 45 mil pesos.
La mujer descubrió el engaño al consultar a otro profesional, quien confirmó que su madre no padecía la afección diagnosticada y que la medicación podría haber sido perjudicial. Se destaca la falta de control y la vulnerabilidad de los pacientes ante estos establecimientos.
El fiscal Fernando Garate investiga la red de clínicas clandestinas que operaban sin habilitación sanitaria, aprovechando la crisis de atención en el sistema de salud para cobrar sumas elevadas por servicios fraudulentos.