Se descubrió una red de centros de atención médica clandestinos que operaban sin habilitación sanitaria. Se trata de dos centros en González Catán y Virrey del Pino, y un tercer centro en San Justo, ubicado en la misma sede que el gobierno municipal de La Matanza.
Estos centros, uno de los cuales funcionaba en un edificio de tres pisos, se dedicaban al seguimiento de ex-reclusos y a la atención médica general. Aparentemente, contaban con habilitación comercial pero carecían de las de salud necesarias para operar como clínicas.
Las ambulancias utilizadas por la red tampoco estaban habilitadas y presentaban irregularidades, como números de patente limados. Se investiga la posible connivencia o falla en los controles que permitieron la operación de estos centros sin la debida autorización.